La danza de la medicina de la selva durante la ceremonia

LA DANZA DE LA AYAHUASCA EN 4 FASES

(El Silencio, la Catarsis, la Visión y el Éxtasis)  

La ceremonia es similar a una danza en cuatro pasos. Primero te quita lo que te sobra (el Ego). Luego te muestra lo que te duele (el trauma). Después, te enseña lo que eres, tu Ser (la visión). Y, finalmente, te conecta con el éxtasis, nuestra conexión divina.” 

 

Aproximadamente entre 40 y 60 minutos después de la ingesta, la (DMT) ha encontrado su sitio en los receptores neuronales. No ocurre todo de golpe. El cerebro inicia una secuencia de encendido por etapas. 

3.1. FASE 1: EL SILENCIO 

(Apagando el GPS Cortical) 

Lo primero que notamos no son colores ni luces, sino una ausencia. 

La actividad en la Corteza Prefrontal Medial (mPFC), esa sede del juicio y la autocrítica que mencionamos en el Capítulo 1, comienza a desplomarse. 

Es el momento en que la «voz en off» de tu ego se calla. 

  • Dejas de pensar en si tienes frío o calor. 
  • Dejas de juzgar si lo estás haciendo bien o mal. 
  • La ansiedad anticipatoria («¿Cuándo va a subir esto?») se disuelve. 

 

Técnicamente, estamos desconectando el GPS social y el yo narrativo. Es el Silencio sagrado. Una paz extraña y profunda que prepara el terreno.  

 

3.2. FASE 2: LA CATARSIS 

(Reset de la Memoria: Hipocampo y Amígdala) 

Aquí ocurre el milagro terapéutico más importante. Normalmente, recordar un trauma es doloroso porque el Hipocampo (el bibliotecario de la memoria) saca el archivo del evento, y la Amígdala (el centro del miedo) le grita al cuerpo: «¡Peligro! ¡Está pasando otra vez!». Por eso evitamos recordar. 

Bajo la ayahuasca, sucede algo fascinante: 

  1. El Hipocampo se hiperactiva: Los recuerdos surgen con una nitidez cinematográfica (olores, voces, detalles olvidados). 
  1. Pero la Amígdala se modula: El centro del miedo no se enciende con la alarma habitual. 

Esto permite lo que los científicos llaman “Reeditar la Memoria”. Puedes volver a visitar el momento más oscuro de tu infancia, pero esta vez lo observas con calma, sin el secuestro emocional del miedo. Al «volver a guardar» el recuerdo en el archivo después de la sesión, se guarda modificado: la historia sigue ahí, pero la carga psicológica, emocional y energética que te hacía sufrir ha sido desactivada. Te has desprendido del pasado. Empiezas a vivir en el presente, aquí y ahora. 

 

3.3. FASE 3: LA VISIÓN 

(Cuando la emoción se vuelve imagen) 

Finalmente, la energía llega a la parte posterior del cerebro: el Lóbulo Occipital y la Corteza Visual. 

Al estar conectada ahora directamente con el sistema límbico (emociones) sin el filtro racional de por medio, el cerebro empieza a traducir sentimientos en imágenes. 

Las visiones no son «alucinaciones» aleatorias (como ver elefantes rosas). Son representaciones simbólicas de tu mundo interno. 

  • Si sientes un miedo opresivo, tu corteza visual puede proyectar una boa constrictora que te aprieta. 
  • Si sientes una liberación extática, puedes ver geometrías de luz dorada. 

 

Es un lenguaje onírico en alta definición. La ayahuasca te permite «ver» lo que sientes. Hace tangible lo invisible para que puedas interactuar con ello, enfrentarlo o abrazarlo. 

 

3.4. FASE 4: EL ÉXTASIS 

(La conexión con nuestro Ser)  

Tras liberar el ruido mental, atravesar la memoria emocional y traducir los sentimientos en imágenes, llega un estado profundo de unidad, claridad y apertura donde la mente deja de defenderse y empieza a expandirse.  

Aquí, el sistema nervioso entra en una coherencia poco habitual, permitiendo que la experiencia se vuelva luminosa y significativa. 

Al mismo tiempo, el sistema límbico entra en un estado de calma profunda, lo que permite que emociones como la gratitud o el amor surjan de manera espontánea. En muchos casos, aparecen patrones de ondas gamma, asociados a estados de insight, integración y claridad. 

Desde la psicología profunda, este momento corresponde a la expansión de la identidad. El yo defensivo se relaja y emerge un sentido más amplio del Ser. Las emociones fluyen sin represión ni desbordamiento, y la persona experimenta una comprensión intuitiva de su vida, como si piezas dispersas del puzle existencial encajaran de repente.  

Es un estado de integración en tiempo real: lo vivido en las fases anteriores se ordena, se comprende y se encarna. 

En el plano espiritual, el Éxtasis se manifiesta como una experiencia directa de lo sagrado. No es una creencia, sino una vivencia: luz, presencia, unidad, comunión con la naturaleza o con una inteligencia profunda… La separación se disuelve y aparece un sentimiento de pertenencia radical. Muchas personas describen este momento como un “regreso a casa”; un reconocimiento de algo que siempre estuvo ahí. 

En conjunto, la Fase 4 es el punto donde la neurobiología, la psicología y la espiritualidad convergen. Es el instante en que el viaje deja de ser un proceso terapéutico y se convierte en una revelación: un estado de coherencia interna donde la mente se abre, el corazón se expande y el Ser se reconoce a sí mismo. 

Esta fase se extiende durante la mayor parte de la ceremonia; es el tramo más largo del viaje. a