PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL Y AYAHUASCA
Extracto del libro «Hij@s de la Ayahuasca». Escrito por Alejandro Tébar y Sandra Vieira
Hay un instante, justo antes de beber, en el que la realidad parece inclinarse hacia adentro. No es un gesto visible, pero se siente: un leve desplazamiento del mundo, como si la conciencia se recogiera para escuchar. Ese momento —breve, íntimo, casi sagrado— es el verdadero inicio del viaje. La ayahuasca no actúa en el vacío: actúa en una psique que ya ha dicho “sí”.
La tradición amazónica lo llama abrir el corazón.
La psicología lo llama intención.
La neurociencia lo llama priming emocional.
Tres lenguajes para un mismo umbral.
- La apertura de la memoria emocional
Una de las experiencias más comunes durante la noche es la aparición de recuerdos: escenas antiguas, emociones olvidadas, fragmentos de infancia, momentos que parecían enterrados. No es casualidad. Estudios en neuroimagen han observado que la ayahuasca intensifica la actividad en regiones implicadas en la memoria autobiográfica y la percepción emocional, como el hipocampo, la amígdala y la ínsula¹.
Pero lo importante no es solo que los recuerdos aparezcan, sino cómo aparecen.
No llegan como un archivo frío, sino como una vivencia viva.
No llegan como un pensamiento, sino como un cuerpo.
No llegan como un dato, sino como un mensaje.
La psicología contemporánea entiende esto como un aumento de la accesibilidad emocional: la capacidad de sentir lo que antes estaba encapsulado. La ayahuasca no inventa nada; simplemente permite que lo que estaba reprimido encuentre un cauce.
- El desentrenamiento: una nueva relación con la mente
En la vida cotidiana, la mente funciona como un narrador incansable. Interpreta, juzga, compara, anticipa. Ese narrador —que la neurociencia asocia a la red por defecto— crea una sensación de identidad estable, pero también puede generar rumiación, autoexigencia y patrones rígidos de pensamiento.
Durante la experiencia con ayahuasca, esta red reduce su actividad².
Y cuando el narrador se silencia, aparece algo más profundo: la conciencia sin historia.
La psicología lo llama desidentificación o descentramiento. La ayahuasca parece facilitar este proceso, permitiendo que la persona vea su vida desde un ángulo más amplio, menos condicionado. Investigaciones cualitativas han descrito este fenómeno como un estado de “flexibilización cognitiva”³.
Muchos lo describen así:
- “Pude ver mi mente funcionando, pero no era yo.”
- “Vi mis patrones como si fueran paisajes.”
- “Entendí algo que siempre estuvo ahí, pero nunca había mirado.”
No es una pérdida de control.
Es una ganancia de perspectiva.
III. El encuentro con la sombra
Toda tradición que trabaja con estados ampliados de conciencia habla de la sombra: aquello que rechazamos, negamos o tememos. La ayahuasca, al intensificar la percepción emocional y reducir los mecanismos de defensa, puede llevar a la persona a confrontar aspectos de sí misma que normalmente evita.
Pero esta confrontación no es un castigo.
Es un proceso neurobiológico natural cuando se desactivan las barreras habituales de la conciencia.
A continuación, exploramos los mecanismos que la ciencia ha identificado como parte de este proceso.
- Activación del sistema límbico: el corazón emocional del cerebro
El sistema límbico —amígdala, hipocampo, cíngulo— es el centro de la emoción y la memoria afectiva. Durante la experiencia, su actividad puede intensificarse, lo que se traduce en emociones profundas, recuerdos cargados de significado y sensaciones corporales intensas⁴.
La ayahuasca no “crea” emociones nuevas:
permite sentir lo que ya estaba ahí.
- Disminución del control prefrontal rígido: cuando el guardián baja la guardia
La corteza prefrontal es la parte del cerebro que regula, inhibe y controla. Es el guardián que dice:
- “No sientas eso.”
- “No recuerdes aquello.”
- “Mantén el control.”
Durante la experiencia, su actividad puede disminuir⁵, lo que permite que:
- los mecanismos de defensa se relajen
- las emociones se expresen
- los recuerdos emerjan
- la persona se observe sin filtros
No es una pérdida de conciencia.
Es una flexibilización del yo.
- Intensificación de la memoria emocional: el pasado se vuelve presente
El hipocampo y la amígdala trabajan juntos para almacenar y recuperar memorias cargadas de emoción. Bajo ayahuasca, estas estructuras pueden activarse, facilitando la aparición de recuerdos significativos y su reinterpretación desde un estado más abierto⁶.
No se trata de revivir el trauma, sino de reprocesarlo.
- Reorganización temporal de redes asociadas al yo
El sentido de identidad surge de la interacción entre varias redes cerebrales. Durante la experiencia, estas redes pueden reorganizarse temporalmente:
- la red por defecto se silencia
- la red salience se vuelve más sensible
- la red ejecutiva flexibiliza su control
Esto puede generar sensaciones de unidad, insights profundos y una disolución temporal de los límites del yo⁷.
No es una pérdida de identidad.
Es una reconfiguración temporal de la auto‑percepción.
- La experiencia visionaria: metáforas vivas
Las visiones no son simples imágenes. Son metáforas generadas por un cerebro en un estado de hiperconectividad. La ayahuasca aumenta la entropía cerebral, permitiendo que regiones que normalmente no dialogan comiencen a hacerlo⁸.
Por eso las visiones suelen ser:
- simbólicas
- arquetípicas
- poéticas
- profundamente personales
La psicología narrativa entiende esto como un proceso de re-escritura simbólica: el cerebro reorganiza información emocional en un lenguaje más profundo que el pensamiento racional.
- El corazón como órgano de percepción
Más allá de las visiones, muchas personas describen la experiencia como un viaje emocional. Hablan de sentir compasión, perdón, ternura. Estas vivencias tienen correlatos psicológicos: aumento de empatía, reducción de defensividad y acceso a memorias afectivas⁹.
La ayahuasca no “crea” amor.
Reduce las barreras que lo bloquean.
- El yo que se disuelve y se reconstruye
La disolución del yo no es una desaparición, sino una expansión. Cuando la narrativa interna se flexibiliza, la persona puede experimentar conexión con la naturaleza, claridad sobre su propósito y alivio de patrones rígidos.
La neurociencia ha observado que este fenómeno se correlaciona con cambios en la actividad de la red por defecto y en la conectividad global¹⁰.
Es un proceso temporal, pero puede dejar huellas duraderas.
VII. La noche como espejo
La ayahuasca no muestra nada que no esté ya dentro.
Solo ilumina lo que la mente cotidiana mantiene en sombra.
La psicología lo llama procesamiento emocional profundo.
La neurociencia lo llama reorganización temporal de redes cerebrales.
La tradición lo llama ver con el corazón.
Tres lenguajes para un mismo misterio.
Notas
- Riba, Jordi, et al. “Neurophysiological and Subjective Effects of Ayahuasca.” Current Neuropharmacology, 2016.
- Palhano‑Fontes, F., et al. “The Psychedelic State Induced by Ayahuasca Modulates the Activity and Connectivity of the Default Mode Network.” Journal of Psychopharmacology, 2015.
- Shanon, Benny. The Antipodes of the Mind. Oxford University Press, 2002.
- Domínguez‑Clavé, E., et al. “Ayahuasca: Pharmacology, Neuroscience and Therapeutic Potential.” Brain Research Bulletin, 2016.
- Carhart‑Harris, R. L., et al. “The Entropic Brain.” Frontiers in Human Neuroscience, 2014.
- Bouso, José Carlos, et al. “Long-Term Use of Ayahuasca in a Religious Context.” Psychopharmacology, 2012.
- Lebedev, A. V., et al. “LSD-Induced Ego Dissolution.” Current Biology, 2015.
- Carhart‑Harris, R. L., et al. “Neural Correlates of the Psychedelic State.” PNAS, 2012.
- Uthaug, M. V., et al. “Prosocial Effects of Ayahuasca.” Frontiers in Psychology, 2018.
- Palhano‑Fontes, F., et al., 2015.



