Un viaje del Ego al Ser

Extracto del libro «Hij@s de la Ayahuasca». Escrito por Alejandro Tébar y Sandra Vieira

Un viaje del Ego al Ser 

La experiencia con ayahuasca produce una modificación profunda en la estructura del Ego. No se trata de una anulación de la identidad, ni de una pérdida patológica de la orientación, sino de una flexibilización temporal de los mecanismos que sostienen la narrativa interna. 

 Para comprender este fenómeno, es necesario analizar primero qué entendemos por “Ego”. 

 

3.1. El Ego como construcción funcional 

El Ego no es una entidad fija, sino un proceso dinámico que organiza la experiencia. 

 Es una estructura narrativa que: 

  • da continuidad al tiempo interno, 
  • selecciona qué información es relevante, 
  • filtra estímulos, 
  • mantiene la coherencia psicológica, 
  • protege de la sobrecarga emocional. 

En condiciones normales, esta estructura opera de manera automática. 

 La mayor parte del tiempo, la persona no es consciente de que está “narrándose” a sí misma. 

 Simplemente vive dentro de esa narración. 

Sin embargo, esta narrativa no siempre es fiel a la realidad interna. 

 Puede convertirse en un mecanismo defensivo, una forma de evitar el dolor, una estructura rígida que limita la percepción y la capacidad de cambio. 

La ayahuasca actúa precisamente sobre esta rigidez. 

 

3.2. Suspensión temporal del yo 

Los estudios de neuroimagen muestran que la ayahuasca reduce la actividad de la red por defecto (DMN), la red cerebral asociada al yo autobiográfico, la autocrítica y la rumiación¹. 

 Cuando esta red disminuye su actividad, la persona experimenta: 

  • una reducción del diálogo interno, 
  • una sensación de “espacio” mental, 
  • una disminución de la autovigilancia, 
  • una percepción más directa de la experiencia, 
  • una apertura emocional significativa. 

Este estado no implica pérdida de control, sino desidentificación funcional: 

 la persona deja de confundirse con sus pensamientos y emociones, y comienza a observarlos desde una perspectiva más amplia. 

Stanislav Grof describió este fenómeno como la “relajación de las defensas del yo”, un proceso que permite que contenidos reprimidos emerjan a la conciencia sin la censura habitual². 

Josep Maria Fericgla lo conceptualizó como un estado de “conciencia dialógica”, donde diferentes partes internas —a veces contradictorias— se vuelven visibles y pueden interactuar³. 

Gabor Maté lo relacionó con el acceso a la “herida primaria”, el núcleo emocional que organiza la personalidad y los patrones de comportamiento⁴. 

En todos los casos, el denominador común es la flexibilización del Ego. 

 

3.3. Implicaciones clínicas de la desestructuración del Ego 

La suspensión temporal del  Ego narrativo tiene implicaciones terapéuticas profundas. 

Acceso a material reprimido 

Cuando las defensas se relajan, emergen emociones, recuerdos y sensaciones que habían sido excluidos de la conciencia. 

 Esto no ocurre como una regresión infantil, sino como una reintegración: 

 la persona puede observar su historia desde un lugar más amplio y menos reactivo. 

Revisión de patrones automáticos 

La disminución de la DMN permite que la persona cuestione creencias que antes parecían incuestionables: 

  • “No soy suficiente.” 
  • “Siempre fracaso.” 
  • “No merezco amor.” 
  • “No puedo cambiar.” 

Estas creencias, que suelen estar profundamente arraigadas, se vuelven visibles como construcciones, no como verdades. 

Apertura a nuevas interpretaciones 

La hiperconectividad cerebral facilita la aparición de nuevas asociaciones y significados. 

 La persona puede reinterpretar experiencias pasadas con una claridad emocional que no estaba disponible antes. 

Reducción de la autocrítica 

La suspensión del yo narrativo reduce la autocrítica excesiva, uno de los factores centrales en la depresión y la ansiedad. 

 Esto permite que la persona experimente un estado de autoaceptación más profundo. 

Mayor permeabilidad emocional 

La desestructuración del yo abre la puerta a emociones intensas, pero también a una capacidad ampliada de sentir sin colapsar. 

 Este es uno de los motivos por los que la ayahuasca puede facilitar procesos de duelo, perdón y reconciliación interna. 

 

3.4. Riesgos de una desestructuración sin contención 

Aunque la flexibilización del yo puede ser terapéutica, también puede ser desestabilizadora si no existe un contexto adecuado. 

Los riesgos incluyen: 

  • confusión temporal, 
  • ansiedad intensa, 
  • reactivación traumática, 
  • dificultad para integrar la experiencia, 
  • vulnerabilidad emocional. 

Por eso el set & setting es fundamental. 

 La desestructuración del yo no es peligrosa en sí misma; lo peligroso es atravesarla sin guía, sin preparación o sin un entorno seguro. 

 

3.5. La desestructuración como oportunidad de reorganización 

Cuando el Ego se flexibiliza, la mente entra en un estado de reorganización potencial. 

 Es un momento de plasticidad psicológica y neurobiológica. 

La persona puede: 

  • revisar su historia, 
  • cuestionar su narrativa, 
  • liberar emociones, 
  • integrar memorias, 
  • redefinir su identidad, 
  • abrirse a nuevas formas de vivir. 

La desestructuración no es un colapso. 

 Es un umbral. 

Un umbral hacia una identidad más amplia, más auténtica e integrada. 

 

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