AYAHUASCA Y EL ORIGEN DE LA PSICOLOGIA

AYAHUASCA Y EL ORIGEN DE LA PSICOLOGÍA: SANAR ES CAMBIAR 

La palabra psicología proviene del griego psykhé, que significa mariposa. Para los antiguos griegos, la verdadera sanación cumplía la función de transformar: cambiar de vida, renacer.  

La psicología actual ha olvidado ese objetivo. Convierte el sufrimiento en diagnóstico, la depresión en un desajuste químico y las crisis en síntomas que anestesiar con medicamentos, cuando en realidad son el lenguaje que utiliza nuestra alma para recordarnos que nos hemos extraviado de nuestro destino. 

 Olvida que no somos máquinas que reparar, sino misterios que habitar. 

Para suplir esta carencia, aparece en Occidente la Ayahuasca como una medicina ancestral que devuelve a la psicología su propósito original: la sanación no consiste sólo en eliminar síntomas, sino en dotar a la vida de sentido y de propósito. 

 Y por esta razón, cuando participamos de una ceremonia, la psicología deja de ser teoría y vuelve a ser experiencia viva del alma. 

Estas palabras de filósofo Peter Kingsle (En los Oscuros Lugares del Saber) resumen lo que nos enseña la ayahuasca durante una ceremonia y los procesos terapéuticos. 

“En la cultura Occidental tenemos una idea de salud tremendamente superficial. 

Para la mayoría de nosotros, la curación es lo que hace que nos sintamos cómodos y lo que alivia el dolor. Es lo que mitiga, lo que nos protege. Y, sin embargo, con frecuencia aquello de lo que queremos ser sanados es lo mismo que nos curará si podemos soportar la incomodidad y el dolor. 

Queremos curarnos de la enfermedad, pero, precisamente, a través de la enfermedad crecemos y nos sanamos de nuestra apatía autocomplaciente. 

Tememos la pérdida y, sin embargo, precisamente a través de lo que perdemos somos capaces de averiguar que no pueden quitarnos nada. 

Huimos corriendo de la tristeza y la depresión, pero, si dejamos de ignorar la tristeza, veremos que habla con la voz de nuestro anhelo más profundo; y si seguimos prestándole atención un poco más, encontraremos que nos enseña la manera de alcanzar lo que deseamos”. Y qué nos enseñan las plantas sagradas: a saber quiénes somos y a amarnos. 

Hay una canción -“El amor es la verdadera medicina”, de Ali Maya- con la que cerramos las ceremonias porque resume el espíritu de la planta. Los griegos también lo intuyeron, por ello, en la mitología Psique se enamora de Eros, el dios del amor.  Amar y sanar  son lo mismo.

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