LOS 2 EFECTOS MÁS IMPORTANTES DE LA AYAHUASCA: TE ENSEÑA A CONOCERTE Y A AMARTE.
Las plantas maestras pueden trabajar en muchas capas de nuestra vida: libera memorias antiguas, suaviza los mecanismos de defensa del ego, la reactivad emocional, despierta recursos internos que estaban dormidos… En esencia, es un viaje del Ego al Ser, del miedo al amor, de la inconsciencia a la verdad.
Sin embargo, todo ese movimiento profundo puede resumirse en dos efectos esenciales: Nos muestra quiénes somos y nos enseña a amarnos, a aceptarnos tal como somos. Esa es la arquitectura íntima del proceso. Las claves de la vida real para sentirte plena y ser feliz.
Consciencia
“Conócete a ti mismo y verás la realidad tal como es.”
— Inscripción del Oráculo de Delfos
La medicina nos ayuda a retirar las máscaras del ego y a mirarnos tal como somos. Cuando esa visión interna se vuelve más honesta, también cambia nuestra percepción de la realidad porque quien “se conoce, conoce a los demás, y ve el mundo tal como es”. Percibimos la realidad con mayor objetividad, sin los filtros del miedo, del pasado o de la herida. Es una mirada más limpia, más amplia, más real; desde el Ser, desde la verdad. Sin la distorsión que genera la inconsciencia o los apegos.
Saber quiénes somos, ser conscientes, es el primer paso para construir y vivir una vida real, porque el mundo exterior es un reflejo de lo que somos. Si me amo, me aman; si me extravío, me traicionan; si me miento, me engañan…
Durante los retiros de ayahuasca aflora la verdad de lo que somos. Se genera un “efecto lupa”: todo se magnifica, se ve con más claridad, tanto nuestra luz como nuestra sombra; nuestro potencial y nuestra herida. Pero nos enseña a mirar sin juicio, con respeto y aceptación. Y, gracias a esta mirada compasiva y amorosa, podemos sanarnos.
Amarse
“El amor nos protege: es un escudo contra la fatalidad.”
— Friedrich Schiller
El segundo efecto nos conduce al corazón, el lugar donde habita nuestro Ser, pues, cuando amamos de verdad, somos nosotros mismos.
Para que pueda abrirse el corazón, la medicina nos muestra primero las heridas que lo cerraron: el rechazo, la desvalorización, el abandono… Al sanar esas memorias, el corazón recupera su capacidad de sentir, de confiar, de amar. Y por esta razón, se sugiere que una ceremonia es, ante todo, un acto de amor hacia uno mismo.
AYAHUASCA Y EL ORIGEN DE LA PSICOLOGÍA: SANAR ES CAMBIAR
La etimología de palabra psicología proviene del griego psykhé, que significa mariposa. Para los antiguos griegos, la verdadera sanación cumplía la función de transformar: cambiar de vida, renacer.
La psicología actual ha olvidado ese objetivo. Convierte el sufrimiento en diagnóstico, la depresión en un desajuste químico y las crisis en síntomas que anestesiar con medicamentos, cuando en realidad son el lenguaje que utiliza nuestra alma para recordarnos que nos hemos extraviado de nuestro destino.
Olvida que no somos máquinas que reparar, sino misterios que habitar.
Para suplir esta carencia, aparece en Occidente la Ayahuasca como una medicina ancestral que devuelve a la psicología su propósito original: la sanación no consiste sólo en eliminar síntomas, sino en dotar a la vida de sentido y de propósito.
Y por esta razón, cuando participamos de una ceremonia, la psicología deja de ser teoría y vuelve a ser experiencia viva del alma.
Estas palabras de filósofo Peter Kingsle (En los Oscuros Lugares del Saber) resumen lo que nos enseña la ayahuasca durante una ceremonia y los procesos terapéuticos.
“En la cultura Occidental tenemos una idea de salud tremendamente superficial.
Para la mayoría de nosotros, la curación es lo que hace que nos sintamos cómodos y lo que alivia el dolor. Es lo que mitiga, lo que nos protege. Y, sin embargo, con frecuencia aquello de lo que queremos ser sanados es lo mismo que nos curará si podemos soportar la incomodidad y el dolor.
Queremos curarnos de la enfermedad, pero, precisamente, a través de la enfermedad crecemos y nos sanamos de nuestra apatía autocomplaciente.
Tememos la pérdida y, sin embargo, precisamente a través de lo que perdemos somos capaces de averiguar que no pueden quitarnos nada.
Huimos corriendo de la tristeza y la depresión, pero, si dejamos de ignorar la tristeza, veremos que habla con la voz de nuestro anhelo más profundo; y si seguimos prestándole atención un poco más, encontraremos que nos enseña la manera de alcanzar lo que deseamos”. Y qué nos enseñan las plantas sagradas: a saber quiénes somos y a amarnos.
Hay una canción -“El amor es la verdadera medicina”, de Ali Maya- con la que cerramos las ceremonias porque resume el espíritu de la planta. Los griegos también lo intuyeron, por ello, en la mitología Psique se enamora de Eros, el dios del amor. Amar y sanar son lo mismo.



